¿Por
qué este 8 de marzo hay convocada una huelga feminista? ¿Por qué
una huelga no solo laboral y estudiantil, sino también de cuidados y
de consumo? ¿Qué hacer cuando hay una convocatoria de huelga que
nos concierne? ¿Qué es y cómo funciona una asamblea? ¿Qué
diferencia hay entre una huelga y un paro? ¿Y los chicos?
Dar
la espalda a estas cuestiones es poner una venda en los ojos y
amordazar a nuestros estudiantes ante algunas de las cuestiones más
acuciantes del mundo en que vivimos. Por nuestra parte, dedicaremos
toda la semana, dentro y fuera de las aulas, a reflexionar
conjuntamente acerca del porqué y el para qué de este 8M. Una convocatoria de huelga brinda además una ocasión estupenda para trabajar con los diferentes géneros discursivos. ¿No es este uno de los contenidos irrenunciables del área de Lengua castellana y Literatura? Estos son
algunos de los materiales que utilizaremos.
Pocas veces la reflexión acerca
de los cambios lingüísticos en marcha traspasa los círculos de quienes se dedican a la Filología. Una de las pocas excepciones es la relativa a la
conveniencia (o no) de ajustar los usos a la recién adquirida
conciencia de la igualdad entre hombres y mujeres. Y aunque incluso
en este ámbito la discusión parece reducirse a la formación del
femenino de determinados cargos y profesiones -ministra, médica,
¿jueza?- y a los usos inclusivos desde una perspectiva de género -¿ciudadanos? ¿ciudadanas y ciudadanos?, ¿la ciudadanía?-, algo se
está moviendo en lo que las personas hacemos con las palabras. ¿También en lo que el profesorado hace con la gramática
en las aulas?
El
alboroto desencadenado a raíz del "portavozas" de Irene Montero puede brindar una preciosa ocasión de abordar el estudio
del género gramatical más allá de la obsesión por la taxonomía y
la clasificación: "Indica si estos sustantivos son masculinos, femeninos, de género común o
epicenos", rezan infinitos ejercicios de los libros de texto de Primaria y Secundaria.
Por supuesto que argumentar nuestra postura
acerca de términos como "portavoza", "concejala",
"médica" o "jueza" requiere conocer los
mecanismos de que dispone nuestra lengua para marcar la alternancia
entre masculino y femenino, como requiere también una cierta formación en lo que han sido y son las reivindicaciones feministas. Si desconocemos lo uno o lo otro el debate perderá sin duda alguna en rigor y riqueza. Pero, en todo caso, habremos de estimular la
reflexión sobre la estructura de las palabras, la comparación de unas y otras, la manipulación de sus componentes, así como la discusión acerca de qué nuevos términos se consideran necesarios y/o aceptables y por qué. Solo así estaremos contribuyendo a
desarrollar la conciencia lingüística de nuestro alumnado y su
sensibilidad acerca de la interrelación entre lengua y sociedad,
entre los usos lingúísticos y las relaciones de poder.
Por eso mañana
llevaré a clase algunas de las noticias y artículos de opinión
surgidos estos días al hilo del "portavozas" de Irene
Montero.
Organizada la clase
en equipos de cuatro o cinco personas, se asignará un texto a cada grupo. Habrán de
leerlo atentamente con idea de poder parafrasearlo luego ante el
resto de la clase. El objetivo es conocer diferentes opiniones sobre el tema para estimular el debate y favorecer que cada cual pueda luego formarse una opinión de manera argumentada.
Estas son algunas de las cuestiones en que les pediré que reparen:
Género
periodístico: ¿Noticia o artículo de opinión? ¿Cómo lo sabes?
¿Quién lo firma? ¿En qué medio aparece?
¿Qué
voces se escuchan en el texto? ¿Quiénes son y desde
dónde
hablan? (Ej. Desde su condición de miembros de la RAE, una cátedra de Filología, un partido político, etc.).
¿Qué
interpretación se le da a la intervención de Irene Montero: un
lapsus no intencionado, una propuesta en firme, una provocación
para avivar el debate sobre la cuestión de fondo? ¿Se utilizan
adjetivos con connotaciones positivas o negativas hacia la
intervención o hacia la propia Montero? ¿Cuáles?
¿Cuál
es la posición que se defiende acerca del término "portavozas"? ¿A favor? ¿En contra?
¿Cuál
es la posición que se defiende acerca de los cambios introducidos
en los últimos años en nuestra lengua desde una perspectiva de
género? ¿Con qué argumentos se hace?
¿Quieres
destacar alguna frase?
En
un segundo momento -esta es mi idea, luego ya se sabe que las clases
discurren por donde sus protagonistas deciden-, y mientras cada
equipo expone el contenido de su noticia o texto de opinión, iremos
dibujando en la pizarra una suerte de mapa conceptual con la
información vertida. A continuación, se abrirá el debate para que
chicas y chicos hagan explícita su postura. Y será el coloquio el
que determine si hemos de dedicar más clases a esta cuestión o si
podemos seguir abriendo el foco hacia otros flancos comunicativos que afectan también a las mujeres.
Se
preguntaba hace ya más de un año Felipe
Zayas por el impacto de la Nueva gramática
básica de la lengua española en las aulas
de secundaria. Mucho nos tememos que escaso. Y si empleamos el verbo
"temer" es porque creemos que la apertura de un debate en
el seno de los Departamentos de Lengua acerca de la necesidad de
ajustar algunos de los contenidos gramaticales a ese nuevo marco
hubiera podido llevarnos mucho más lejos de la tantas veces
reclamada unificación terminológica. Porque lo que necesitamos, a
nuestra manera de ver, no es tanto ponernos de acuerdo en si hablamos
de sintagma nominal o grupo nominal, de modificador o intensificador,
cuanto de reflexionar acerca de la orientación y la finalidad del estudio gramatical en las aulas de Secundaria, acerca de si hay coherencia entre la justificación que le damos a su pervivencia y nuestras prácticas cotidianas.
La
Nueva gramática, tanto en su versión Manual (dirigida
a filólogos) como Básica (dirigida a los hispanohablantes en
general) se aviene mal con una tradición escolar obsesionada con el
etiquetado y la clasificación.